EL TALLER CORNELLÀ

Exposición permanente

La alfarería de la Bisbal ha sido siempre de obra roja. No obstante, la llegada de un alfarero de obra negra procedente de Quart hizo iniciar una producción singular, más por contraste que no por las características técnicas o tipológicas importadas de su lugar de origen. Su parecido con la producción de Quart tan solo fue modificado por las condiciones que impusieron las arcillas locales y por la evolución gestual de las formas que introdujo cada miembro del obrador.

El iniciador del taller Cornellà fue Feliu Bonadona i Mateu, originario de la gran familia alfarera de los Bonadona de Quart. Las referencias documentales parecen indicar que el obrador de alfarería negra de F. Bonadona se instaló en la Bisbal hacia el año 1865. Feliu Bonadona no tuvo hijos. Al ver que se hacía viejo y que tenía un nivel importante de trabajo, les propuso a dos de sus sobrinos que se ocupasen de dar continuidad al obrador. Estos sobrinos eran Joan Cornellà i Bonadona y Paulí Bonadona i Clotas. En el 1898 ya estaban instalados en el taller.

Hacia 1907 la armonía familiar se rompió y Paulí abandona el obrador. En junio de 1912 muere Feliu Bonadona y deja a Joan Cornellà como heredero.

Joan Cornellà fue el primer en marcar encima del asa de los botijos la marca de un sello de bronce. No se sabe con precisión cuándo inició esta práctica, pero los botijos que adquirió el etnógrafo Ramon Violant i Simorra en el año 1944 ya estaban todos marcados.

En abril de 1914 nace el único hijo de Joan Cornellà y de Francesca Font: Lluís Cornellà, soltero y sin descendencia, trabajó de forma continuada hasta jubilarse en el año 1979.