LA COCCIÓN

Exposición permanente

La operación de cocer los utensilios en el horno era una de las fases más duras, complejas e inciertas en cuanto a resultados del proceso de producción. Se trataba del único momento en que, una vez introducida la pieza en el horno y cerrado éste, el alfarero perdía el control absoluto que hasta el momento había mantenido sobre su producto. En ese momento crucial debía utilizar toda su experiencia para lograr que las piezas salieran bien acabadas, ya que una hornada malograda podía significar la pérdida irreparable de jornadas de trabajo.

Antiguamente, las técnicas de cocción variaban dependiendo de si los objetos que se debía cocer llevaban alguna clase de revestimiento (pinturas a base de tierra y barnices) o no (cerámica negra y obra roja o rústica). Estos dos tipos de productos condicionaban aspectos importantes en la técnica de enhornado.

Hoy en día, los hornos de gas y los eléctricos han eliminado el importante componente de azar que se daba en el proceso de cocción y garantizan el buen resultado del mismo, al tiempo que facilitan la disposición de los objetos en el horno.