En ombres silents i entre somnis
Santi Moix
En la obra de Santi Moix (Barcelona, 1960), la cerámica se convierte en un espacio central de experimentación plástica. Pintor por formación y temperamento, Moix ha desarrollado un universo visual exuberante, poblado de formas orgánicas, motivos vegetales y figuras híbridas que transitan entre la figuración y la abstracción. En ese contexto, la arcilla le permite expandir su lenguaje hacia la dimensión escultórica, sin ruptura con la pintura, sino como continuidad natural.
Si en la pintura el color, línea y gesto configuran espacios simbólicos, en la cerámica estos elementos se transforman en volumen, textura y presencia física. La materia se convierte en lugar de concreción del pensamiento plástico, y la forma, un campo donde la idea toma cuerpo.
Este trabajo se inscribe en la transformación contemporánea de la cerámica, que ha dejado de ser un ámbito estrictamente artesanal para consolidarse como campo de investigación en la escultura. En este proceso, la Bisbal d'Empordà —centro histórico de la cerámica en Cataluña— ha sido un entorno clave, con una tradición viva sostenida por talleres y ceramistas que mantienen y reinterpretan el conocimiento de la materia.
En este contexto, la colaboración con Joan Raventós ha sido fundamental. Lejos de una relación jerárquica entre artista y ejecutor, el trabajo conjunto de Moix con este ceramista se articula como un espacio de investigación compartida, basado en el intercambio de experiencias y en una actitud abierta a la experimentación. En este marco, el artista puede desarrollar su obra con gran libertad, dando lugar a piezas de una notable fuerza y carga simbólica; un espacio de convergencia entre pintura y escultura, tradición y contemporaneidad.


