Rajoles de mitgeria

Col·lecció de Carles Alsius

Del 10.09.19 al 31.12.19

Espai "El Forn"

Del 10 de septiembre al 31 de diciembre de 2019

 

Inauguración: Martes 10 de septiembre a las 19:30h

PACTOS ENTRE VECINOS,
escritos sobre una baldosa

Ya desde los mismos orígenes del urbanismo y hasta hoy, los propietarios de fincas han defendido el derecho a su propiedad a través de la construcción de elementos físicos de delimitación, marcando el ámbito de cada espacio dominical mediante paredes, bien de valla para limitar y defender su huerto, bien para sostener edificaciones.

AEn la segunda mitad del siglo XIX apareció, en Palafrugell y alrededores, la costumbre de colocar (en los linderos de propiedades vecinas y fijada en lugar visible) una baldosa que sirve para pregonar, de manera pública y permanente, las condiciones de medianería. En todos los casos, estas baldosas (con una sencilla inscripción textual, a menudo fechada) enuncian los derechos que tiene sobre una pared medianera el vecino al que muestran el texto y, por tanto, clarifican situaciones que no son evidentes por otras señales o dejan constancia los pactos establecidos entre estos propietarios adyacentes: de quién es el suelo que sostiene la pared; quién lo ha construido y pagado; cuáles son los derechos de propiedad de ambos vecinos. Este hecho, que ha ahorrado muchos pleitos, controversias y enfrentamientos, podemos decir que ha sido “el anti-pleito” y ha servido para mantener la paz vecinal..

Una brillante solución, imaginativa, práctica y barata que aparece con fuerza a mediados del siglo XIX (y perdura hasta mediados del s. XX) y que se limita geográficamente, si hacemos caso a los lugares donde todavía se encuentran las baldosas colocadas, en Palafrugell y entorno más inmediato.

Esta concreción jurídica plasmada en una baldosa me ha entusiasmado desde mis inicios como abogado civilista implantado en Palafrugell, y tengo en el propio despacho baldosas con escritos diversos, algunas de las cuales se exponen hoy en el Terracotta Museu.

La primera baldosa fue un regalo de la familia Medir de la calle Santa Margarita de Palafrugell, que me hizo la consulta profesional para aclarar “¿qué nos pasará ahora que los vecinos tirarán la pared?”. La respuesta para mí fue muy elemental, sólo tuve que leer cuidadosamente el texto y ver que hasta la altura de la baldosa la pared tenía el carácter de valla y era de los dos vecinos, y “si deseáis cargar (construir sobre ella) deberéis pagaros la pared, por lo tanto, ellos pueden derribar su parte y reconstruir lo que quieran”.

Esta consulta, pasados pocos meses, me dio la satisfacción de recibir aquella baldosa fechada en 1903. Colgada en el despacho, ha sido el reclamo para que clientes y amigos me hayan aportado las otras baldosas que conforman la actual colección de once piezas.

Carles Alsius Juriol, abogado
Palafrugell, julio de 2019

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